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Denuncias, extensiones, documentos y pintalabios


Nicole trabaja en la secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires. Tuvo que sortear obstáculos sociales y burocráticos para llegar hasta allí debido a su identidad de género. En esta entrevista explica cuáles son las dificultades concretas con las que se enfrentan las travestis en Argentina y propone soluciones desde una nueva organización formada en la ciudad de La Plata.

Por Bruno Crocianelli, María Paula Fortín y Pablo Machiavello

Son más de las seis y media de la tarde y ella, confiesa después, nos esperaba con ansiedad porque “nunca me habían hecho una entrevista. Es la primera, espero que haya más”. Está sentada detrás de su escritorio, en una de las oficinas de la Secretaría de Derechos Humanos, ubicada en la esquina de las calles 6 y 50. Allí trabaja. Allí pelea por el reconocimiento de su identidad y por la identidad de todas las chicas que se encuentran en su misma situación.

¿Hiciste alguna vez una denuncia por discriminación?

Yo vengo haciendo denuncias en todos lados. Ya sé por qué me discriminaron a mí o a otras travestis. Hice una contra De la Ostia, que es un bar que hay acá. Ahí fui a baliar hace tres semanas y me dijeron que no podía entrar porque ya esta cubierto el cupo. Había tres chicas adentro, entonces tenía que esperar a que salga una para entrar. Le digo al tipo de la puerta ¿vos me estás hablando en serio? ¿vos sabés con quién estás hablando? Le saqué la credencial, pero no le importó. Entonces me fui y directamente, hice una denuncia y se la llevé para ver qué pasa. Ahora tengo que ir a ver que pasó.

¿Y por qué pensás que pasa eso?

Ellos me dijeron que tienen un cupo porque si hay muchas travestis las mujeres se van, porque los hombres van más a las travestis que a las mujeres. Eso es lo que me dicen ellos a mí.

¿Pero vos que creés?

Yo creo que, por ahí, pasa que muchas chicas van como muy escandalosas vestidas. Entonces los flacos por ahí, se acercan más a las travestis.

Nicole es alta, rubia natural y muy coqueta. Tiene aspecto de secretaria ejecutiva y habla como tal. Sin embargo, cuando se enoja levanta la voz y golpea la mesa. Por momentos, habla como si estuviera dando un discurso en una asamblea, para muchas personas. Pero cuando habla de sí misma, lo hace con un tono cordial, como en una charla de mate.

¿Cuánto hace que estás trabajando en la oficina?

Trabajo desde abril de este año.

¿Cómo surgió la propuesta?

Yo trabajaba en el Ministerio de Seguridad. Yo soy abogada. Entré a trabajar en el Ministerio de Seguridad en el 2004. Yo todavía no había hecho el cambio. Trabajé tres años en el Ministerio de Seguridad, hasta que fui planta permanente. Porque vos, cuando trabajás en el Estado, comenzás por lo general con un contrato, después pasás a una planta transitoria, que te da un poquito más de estabilidad. Hasta que finalmente conseguí la planta permanente, luego de tres años de trabajo y voluntad política. Ni bien pasé a planta permanente, me decidí a hacer el cambio. Fue el año pasado en… octubre… en diciembre pasé a planta permanente. Entonces en diciembre hablé con mi jefa, que es la Jefa de Gabinete del Ministerio de Seguridad, que es la hermana de uno de los integrantes de la Suprema Corte. Hablé con ella y le comenté que… bueno, que iba a hacer el cambio y que quería seguir trabajando ahí. Así que, que se fuera acostumbrando a verme de otra manera. Yo ya estaba tomando hormonas, estaba haciendo el tratamiento, y que bueno, en un par de meses me iba a ver a de otra manera.

Me sacó, me dijo que no podía ser, que el Ministro no puede aceptar a una travesti por que es un bochorno, porque es una vergüenza, porque no sé qué. Yo le dije que más vergüenza iba a ser para el Ministro cuando se enteren los medios que un secretario de Derechos Humanos de la Nación discriminó a una persona por su género. Cuando vio que yo no era una tontita y que no iba a renunciar, me dijo que me busque otro lugar y que me vaya a otro lugar. Y me fui y comencé de cero en otro lado. Entonces mi papá empezó a llamar a todos los ministerios a ver dónde me podía ubicar, hablando con directores para ver donde encajaba más y habló con Jorge Barral, que es el director de Promoción de la Equidad en la Secretaría y dijo que no tenía ningún problema, que venga a trabajar acá, que me iba a recibir muy bien. Así que tuve que seguir en Seguridad, mientras tomaba hormonas y era un marciano, aguantándome, hasta marzo que recién me dieron el pase para venir acá. Me vine los primeros días de marzo acá y me dijeron tomate tu tiempo, hacete lo que te tengas que hacer, vení a trabajar cuando te sientas bien. Entonces empecé a trabajar acá. Cuando yo trabajaba en Seguridad ganaba URPES, que son Unidades Reproductivas por Eficiencia, son como horas extras. Cuando yo me paso de Seguridad para acá me las sacan, así que pasé a cobrar la mitad del sueldo. Pero yo con tal de estar tranquila y que no me jodan, me la aguanté. Pero llegó un momento que dije ¿por qué? Tuve que cambiar de trabajo, tuve que ganar la mitad del sueldo, entonces llamé, hablé con la secretaria privada del Ministro y le dije que necesitaba hablar con el Ministro para que él me explique si realmente sentía vergüenza de que una persona transexual trabaje para él. Y me llamó el Ministro y me dijo que él desconocía todo, que esta muy avergonzado, porque él respeta la identidad de genero de las personas, me dijo que si yo quería venir al Ministerio que venga, que estaba todo bien, lo que pasa es que yo ya estoy cómoda acá. Yo ya me integré, la gente me abrió las puertas, yo ya tengo mi lugar. Entonces le dije que no, que si le parecía oportuno yo iba a cumplir con las URPES allá, que me las devuelvan,y que comenzaba a trabajar en el Ministerio de Seguridad. Así que mañana empiezo a trabajar de nuevo en el Ministerio de Seguridad, pero ellos ya saben que el 10 de diciembre es el cambio de gestión, pero bueno, vuelvo, que para mí es muy importante volver de donde me sacaron.

¿Tu papá trabajaba en la administración pública?

Mi papá había sido chofer de… el padre de una funcionaria, que es la señora con la que yo trabajé, Silvia Giter, la jefa de Gabinete. Yo recién me recibo, no tenía trabajo, justo ella asumió y bueno, le comentó, le llevó mi currículo, me hizo una prueba, qué sé yo, y me quedé ahí como secretario privado de ella.

Yo tenía muy en claro quién quería ser. Pero tenía muy en claro que se me iba a complicar mucho si yo hacía el cambio antes de recibirme, entonces tenía que conseguir un trabajo estable. Entonces primero estudié como hombre, me banqué la carrera, me recibí rapidísimo. Y ni bien me recibí, conseguí el trabajo. Tuve que esperar tres años para ser planta permanente. Recién ahí dije ¡boom!.

¿Cuando vos decís que sabías lo que querías hacer, a que te referís?

Vos, cuando tenés 4 años sabés cuál es tu tendencia, qué es lo que te gusta. Que te gusta la muñeca, que no te gusta la pelota, pero tenés que agarrar la pelota porque queda mal que agarres la muñeca.

Me refería al trabajo que tenés ahora, relacionado con lo social.

No, en realidad mi trabajo dentro de la Secretaría se vincula con todo lo que es chicas trans y todo se dio porque se dio. Yo nunca quise ser una dirigente, ni nada, yo quise ser yo, simplemente. Es más, traté de relacionarme muchas veces con chicas trans, más que nada cuando se estaba dando el cambio, pero nunca encontraba puntos en común, porque tenían vidas totalmente diferentes a la mía, maneras de pensar totalmente diferentes a la mía. Realidades diferentes. A una chica trans, por lo general, la echan de la casa, no tiene el apoyo de la familia, ejerce la prostitución, está el tema de drogas y demás porque llevan una vida muy fuerte. Cuando me daba cuenta que no encajaba dije listo, tengo amigas, mujeres biológicas, sigo con mis amigas, hasta que la conozco a Claudia, Claudia Vázquez, que estudia periodismo en la facultad. Nos ponemos a hablar y pensábamos más o menos lo mismo, teníamos una historia más o menos parecida, las dos estábamos a la luz del día, porque vos, si te pones a pensar, a las 2 ó 3 de la tarde en el centro no encontrás una trans, las encontrás a la noche en la calle y nada más. De día ellas no existen, no están, no se muestran, no van a lugares públicos. Y Claudia se metió en la facultad, es muy parecida la historia. Claudia tiene el apoyo de su familia, yo tengo el de la mía.

¿Por qué las otras chicas no y ustedes sí?

No, no es que nosotras podemos y las otras no pueden, nosotras tuvimos una realidad diferente, un apoyo diferente, una contención diferente, una vida diferente. Las otras ¿cómo que no? Sí que pueden, pero por lo general una chica cuando tiene 13, 14 años… yo en mi caso, al igual que Claudia, esperamos mucho tiempo para hacerlo. Claudia hizo el cambio a los 26 años, más o menos igual que yo. Ahora tengo 27 años. Pero para hacer el cambio, Claudia estudió, se formó, hizo cursos de estilista, de belleza y demás, entonces ya tenía su trabajo, algo sobre lo que asentarse. Después se metió en la facultad. Ella hizo el camino contrario al que hice yo. Yo hice toda la carrera de una manera y después hice ¡pum! Es como que rompí el sistema, vamos a decir…

Esperaste un momento para hacer el cambio.

Obvio. Estaba esperando ser planta permanente, porque siendo planta transitoria te echan. Sabía que si yo iba y lo planteaba, al otro día tenía una resolución y estaba afuera. Y después andá a conseguir un lugar. Está bien, tengo el título de abogada, pero… a mí lo que me banca todos los meses es el sueldo fijo del Estado. Así que bueno, me junté con Claudia, empezamos a hablar y dijimos que podíamos hacer algo por las chicas, no solamente las chicas que están en la calle sino por las que van a empezar, para que no tengan que pasar todo lo que nosotras tuvimos que pasar. Claudia es un ícono en cuanto a la facultad. Ahora, a ella por la lista la llaman como Claudia. Cuando entró no la llamaban como Claudia. Eso genera un precedente para las que vayan a venir. Entonces dijimos bueno, se pueden hacer millones de cosas. Por ejemplo, cuando se hizo lo de la educación sexual en la primaria, al nene se le explica hombre-mujer, vagina-pito, nene con nena y nada más. Entonces, explicar la transexualidad cuando el nene es chiquito para que después no haya eso de ¡Uh mirá un traba!

¿Cómo se hace? ¿Cómo se llega a poder realizar eso?

Hay que hacer acuerdos interministeriales.

¿Hay que plantear otra reforma del sistema educativo?

No. Como se implementó este año la materia educación sexual, que estuvo en un momento, la sacaron y la volvieron a dar. Así como se implementó educación sexual, reformar el programa, que sea más abarcativo y que explique la transexualidad como una realidad, como algo más, como algo que existe.

En el caso que se hubiera extendido el plazo para lo de la planta permanente, si se hubiera extendido 5 años más, por ejemplo, ¿qué hubieras hecho?

Hubiera esperado 5 años más. Esperando la planta permanente. Porque el trabajo es todo, no tengo una familia con dinero que me pueda bancar. Es mi fuente de ingreso. Si no hubiera sido por el trabajo no me hubiera hecho la cirugía, no me hubiera hecho las lolas, las extensiones y millones de cosas. Yo sabía que en la calle no iba a terminar. Si tenía que reprimir quien yo soy verdaderamente, lo iba a hacer. El tema de prostituirme va en contra de mí y no lo podría hacer por una cuestión personal. Si ese era el precio, yo no lo pagaba.

¿Qué propuestas tienen con Claudia? ¿Desde dónde te parás para hacer las propuestas?

Nosotras creamos una organización la cual no tiene personería jurídica, la estamos tramitando. Se llama vamos por la dignidad. Ya hay organizaciones de chicas trans, está ATTA, la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero Argentinas, que es la más importante y tiene como 12 años. También está ALITT, la de Lohana Berkins. Yo no hablo mal de ninguna de las dos, pero ellas siempre apuntaron al sinónimo travesti-prostituta, entonces ¿por qué se lucha? por repartir preservativos, por hacer campaña de concientización con el tema del sida, para darles medicamentos a las chicas con HIV, para extender el horario de los bosques de Palermo hasta las 8 de la mañana. Y nosotras lo que queremos es romper con eso, que no sea un sinónimo ser transexual a ser prostituta. Cuando se rompa ese sinónimo va a haber más respeto.

Lo que ustedes proponen es solucionar problemas estructurales o institucionales a futuro. ¿Proponen alguna solución a alguna problemática presente? ¿Cuál es concretamente?

Por eso te digo, respetamos mucho esas organizaciones. Gracias a las chicas trans es que nosotras estamos en la calle. Sirven. Cumplen una función y está la chica que quiere estar en la calle, que le gusta su trabajo, y yo la respeto. Pero mientras haya una sola que no quiera estar en la calle, y que lo haga porque no tiene otra oportunidad, nosotras vamos a estar ahí para tratar de ayudar, para que el Estado, así como tiene una ley para que ingrese personal discapacitado en todos los ministerios, con el 4% del personal discapacitado, aunque la mayoría de las veces no se cumpla, existe la ley. Bueno, lo mismo para las chicas trans. Si queremos empezar a insertarlas, aunque sea un 1% en los ministerios, que la gente empiece a ver eso. Mira que fácil. Que sea en relación a la población. Que el Estado de cursos de capacitación, peluquería, manicuría, otros oficios. El Estado tiene que responder.

Una vez que surge la propuesta, ¿qué pasos se siguen?

Nosotras recién nos estamos dando a conocer. Estamos esperando que cambie la gestión. Si yo hago un petitorio ahora, quedo en el olvido. Nosotras tenemos todo armado sobre qué es lo que vamos a pedir en cada lado, en Educación, en Salud, en los distintos ministerios. Lo que queremos también es por el tema de identidad. El Secretario de Derechos Humanos me dio, por trabajar acá, una credencial que dice Gonzalez Viamonte, Nicole, y el número mío de DNI. Si a mí me frena la policía, si yo tengo que ir al correo a buscar una carta, si yo quiero entrar a un boliche y me piden documento, yo les saco la credencial. Pero eso estaría copado que lo tengan las chicas. Si bien tenemos un proyecto de ley que presentó ahora la federación, GLTTB, que nosotras con Claudia estamos totalmente disconformes y lo manifestamos en el encuentro nacional que hubo en el Partido Socialista el mes pasado en Capital, porque el proyecto básicamente se ocupa del matrimonio entre personas del mismo sexo, adopción, luna de miel y bla bla bla. Y un último artículo perdido dice que, luego de un exhaustivo examen psicológico y no sé qué cuantá, cambiarle el nombre a la persona en el documento, sin someterse a la cirugía de rasuración de sexo, porque si vos en Argentina te sometés a la cirugía de rasuración de sexo, la cual tiene que tener un expediente y tarda como tres años para poder hacerla, una vez que estás operada, iniciás el trámite para el cambio de nombre y dentro de tres o cuatro años más, tenés tu DNI con el nombre que hayas elegido. En España no, vos vas y mostrás la discordancia entre tu DNI y como te ves y listo. En una semana tenés modificado tu DNI, tu partida de nacimiento, absolutamente todo. Bueno, entonces yo me contacté con la gente de la federación de España, que impulsaron este proyecto de ley y me pasaron un modelo, que es mucho mas sencillo el trámite del que propone la federación de acá, que tenés que someterte a un examen psicológico. Porque ¿qué psicólogo te va a decir si vos sos mujer o no sos mujer, más que vos, que sabés lo que sos? Porque dicen que los psicólogos tienen que ver que vivís como mujer. Hay mujeres coquetas y hay mujeres que no son coquetas y hay chicas trans, como yo, que se arreglan un montón, y hay chicas que andan con una colita acá arriba y son re machonas y son trans y se sienten mujeres. Entonces eso me parece un despropósito, lo manifestamos, les dije que la federación debería ocuparse del tema gay-lesbianas y dejar a las trans. No usar a la T porque a nosotras no nos representan. Pasa que a ellos les sirve la T. porque cuando tienen que hacer una manifestación para el casamiento gay, las traen a las chicas y las chicas hacen quilombo, van, con el culo afuera y les sirven para eso. Pero cuando tienen que legislar para ellas, nada. Entonces la idea es presentar ese proyecto de ley acorde al de España, para el cambio de nombre. Pero mientras el proyecto sale, porque la ley tarda, tener algo provisorio, como una credencial que diga: esta persona, de acuerdo a su identidad de género se llama…

¿Expedida por quién?

Puede ser la Secretaría de Derechos Humanos, puede ser el Registro de las Personas.

Más allá de eso hay algo real que es la discriminación en sí, que por más que el Estado se haga cargo en un primer momento, se ve en un boliche y se ve en otros lados también. ¿Cómo se puede luchar contra eso?

La Secretaría te hace la denuncia, amparada en la ley de discriminación. Nosotras estamos creando, con una chica abogada de acá que me está ayudando, para ver, por ejemplo, el tema del derecho de admisión, en el que todos los boliches se amparan. Ese derecho de admisión, por lo que estuve averiguando, es una cuota que tienen que pagar en la Municipalidad, si ellos no la pagan no pueden hacer uso, pero yo creo que el derecho de admisión tiene que tener parámetros. A vos no te pueden no dejar pasar porque sos morocho, ni por tu género. Si vos vas borracho, si vas drogado, si estás desnuda, sí. Para cuidarte. Pero tiene que tener parámetros. Pero eso no está regulado a nivel nacional, nunca nadie se ocupo de eso. Estoy trabajando y estoy pidiendo ayuda para arreglar eso, porque yo sola no puedo con todas las cosas que hay que hacer. Eso lo estoy haciendo desde la Secretaría.

¿Y pediste ayuda a alguna de las organizaciones de género?

No, están ocupadas en otro tema.

Hablemos un poco de vos, ¿con quién vivís?

Sola. Con mi perro. Estuve siete meses viviendo con una persona, en pareja. Pero ahora estoy sola. Soy una mujer sola. Para mi fue terrible, es una de las cosas que todavía no puedo superar. Porque yo hice el cambio el 25 de marzo, ayer.

¿El cambio fue tan traumático?

No, el cambio no fue tan traumático. Yo me banqué todas las que venían. Traumático me pareció esto. El 25 de marzo me hice las lolas, el pelo, todo. Yo el 7 de abril ya me puse de novia. No es que conocía a alguien, sino que me puse de novia. Estuve desde el 7 de abril hasta el mes pasado. Viviendo juntos, en mi casa. Cuando corto la relación es como que ahí me cayó todo. Porque fue todo de la mano: la relación con mi cambio. Tuve un año terrible.

¿Y antes del cambio, tenías vida sentimental?

Sí, pero prefiero no hablar de eso. Si, había, pero prefiero no hablar.

Debe ser difícil enfrentarse todos los días a una realidad cultural como la nuestra, sin tener en cuenta la burocracia de este país, con la que de por sí es difícil enfrentarse siendo heterosexual. Con un nombre en el documento que no coincide con el que vos elegiste, debe ser peor…

¡Obvio! Es una pelea todos los días. Yo cuando hice el cambio sabía que esto iba a ser así. No era estúpida. Sabía todo lo que venía. Peleando con uno, con otro ¿por qué? Porque una tiene personalidad también. Yo no voy a bajar la cabeza. Me pasó la otra vez, saliendo de plaza Moreno con Claudia, en un patrullero uno de los milicos le dice al otro: “che, mirá, te busca. ¿Quién busca a quién? Yo no busco a nadie. ¿Por qué no se ponen a trabajar? Ustedes son servidores públicos, no tienen porque andar gritándole cosas a la gente que pasa por acá.” Mudos quedaron. Porque no están acostumbrados a que les contesten, porque sino se bajan y las cagan a palos. Es así. Entonces uno se queda y me dice “callate Roberto”. Y les digo: “vos sabés con quién estás hablando? Mañana van a tener una denuncia ustedes, por discriminación y por molestar a la gente. Yo trabajé tres años en la privada del Ministro de Seguridad, estúpido. Vas a terminar trabajando el la cuarta de Calamuchita.” Fui al otro día a hacer la denuncia, que me la tomaron como Nicole Gonzalez Viamonte. Y vino el Jefe de la departamental, bajó a pedir perdón. Yo ahora paso caminando y te juro que los del patrullero miran para otro lado porque ya se corrió la bola.

¿No les tenés miedo?

No tengo miedo. A nada. Yo ya estoy jugada. Que me tengan miedo a mí.

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