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Prohibido y en venta


La sibutramina, un anorexígeno que ha causado varias muertes en el mundo sigue en el mercado en la ciudad de La Plata, aún después de que el Decreto Provincial 1691 lo impidiera a partir de julio de 2006.

Por Gabriela Fernández y Victoria Beracochea

En julio de 2006, a través del decreto provincial número 1691, se prohibió el uso de sibutramina debido a la peligrosidad que se cree, luego de varias investigaciones llevadas a cabo por distintos organismos privados, puede traer aparejado esta droga indicada en casos de obesidad, problema central del siglo XXI.

Presentado en su prospecto como un supresor del apetito, la sibutramina no es un sustituto de la dieta sino que hasta el momento de publicado el decreto 1691 era utilizado en Argentina como uno de los pilares en los que se apoyaba el tratamiento contra la obesidad. Según el Dr. Cormillot en su página de Internet oficial, la sibutramina es “una droga originariamente estudiada como antidepresivo, demostró actuar sobre los neurotransmisores del hambre inhibe las señales de apetito y así aumenta la sensación de estar satisfecho, lo cual puede ayudar a reducir la ingesta de alimentos”.

En varios países del mundo como Italia, Estados Unidos y España ha llamado la atención de las autoridades sanitarias debido a las víctimas fatales que tras haberlo consumido sufrieron problemas cardíacos, lo cual les costó la vida. “El laboratorio Abbot, productor de sibutramina, tiene conocimiento de veintiocho muertes en Estados Unidos, dos en Italia donde fue prohibida luego de cincuenta informes sobre reacciones adversas; dos muertes en el Reino Unido, una en Sudáfrica y una en Suiza”, así lo asegura el Dr. Max Taufor, reconocido médico nutricionista en su sitio oficial.

Es por este motivo que en la provincia de Buenos Aires se tomó esta medida, a partir de un proyecto presentado por diputados provinciales, el cual establece retirar del mercado a uno de los anorexígenos más consumidos: la Sibutramina. Sin embargo, en la ciudad de La Plata un año después del decreto que lo prohibe, todavía se puede conseguir y muy fácilmente. En cinco de las cuatro farmacias céntricas visitadas Carusso (44 y 5), Internacional (47 e/ 3 y 4), Walczuk (4 y 48), Baldo (diagonal 80 y 2), Paseo Diagonal (diagonal 80 y 48) se vende y en tres de ellas no requieren receta médica; datos arrojados de una investigación iniciada por estudiantes de periodismo.

Pero hay algo aún más grave, hay quienes lo siguen prescribiendo. Ciertamente hay médicos que tampoco conocen el decreto que estipula prohibida su prescripción; es el caso de la Dra. Diana Rabazoni, Médica Nutricionista del Hospital Gutiérrez, quién aún después de tener la ley en sus manos siguió negando su validez, alegando “falta de difusión del decreto y un buen resultado en pacientes con sobrepeso”. No obstante, aseguró que el mecanismo por el cual se enteran los médicos de las nuevas disposiciones tanto Provinciales como Nacionales e Internacionales, es “a través de las revistas científicas que cada médico debe adquirir en los kioscos de revistas”.

En este marco cabría preguntarse por qué no se han tomado medidas más duras frente a esta problemática en el segundo país más consumidor de anorexígenos según un informe presentado por la ONU. La respuesta radica en gran parte, en la falta de comunicación por parte de las autoridades pertinentes, a la cabeza de ellos el Ministerio de Salud de la Provincia, en el cual uno de los cinco inspectores que posee para el control de las 6.000 dependencias que posee la provincia, el señor Luis De La Vega, manifestó a la damnificada por el consumo de este anorexígeno, Gabriela Fernández, no estar al tanto de tal prohibición; así como también surgieron contradicciones entre el Colegio de Farmacéuticos y Colegio de Médicos que no coincidieron en quién debe encargarse de difundir nuevas disposiciones a través de los Boletines Oficiales; los mismos son documentos de la República Argentina auténticos y obligatorios por el efecto de esta publicación y por comunicados, y suficientemente circulados dentro de todo el territorio nacional según el decreto Nº 659/1947.

La explicación de quienes deben hacer cumplir la ley, en este caso el decreto provincial 1691, se vale en que “cada farmacéutico debe tener la vocación de fijarse semanalmente en Internet las nuevas disposiciones, así como les gusta llenarse el bolsillo deben interesarse en buscar novedades”, así comentó personal masculino del área de farmacia del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, quien no quiso dar su nombre. Además agregó que “se sabe que hay irregularidades en su cumplimiento pero de eso debe encargarse el municipio”.

Por su parte el representante y prensa del doctor Fernández Molina, testificó: “en general llegan a través de las sociedades científicas a las que pertenecen los médicos o también en los hospitales municipales cuandoson legislaciones especificas de la CABA, por ejemplo la información de que no se da más la BCG a los 6 años la divulgó la SAP (Sociedad Argentina de Pediatría). Mucha información la divulga el departamento de Farmacovigilancia de la cátedra de Farmacología de la UBA y a mí me llega por e-mail, también hay información que se publica en la pagina Web de ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica)”.

Este fármaco se encontraba en una lista de “vigilancia” como suelen llamarlo los médicos debido a los efectos adversos que se venían repitiendo entre los pacientes que la consumían, tales como lumbalgia, presión arterial, psicosis, entre otras. La sibutramina es una droga que fue aprobada por la FDA (Food and Drug Administration) a principios de 1999 para el tratamiento prolongado de la obesidad, pero casi 12 meses después de convertido en decreto provincial sigue siendo “fabricado, manipulado y comercializado”, justamente lo contrario a lo dictado en el artículo primero del Decreto Provincial 1691 firmado por el Gobernador Felipe Solá el 13 de julio de 2006.

Las farmacias Carusso, Internacional, Baldo, Walczuk y Paseo Diagonal son algunas de las que dicen no estar al tanto de tal decreto ya que, según los empleados, no llegó allí ninguna nueva disposición u orden por parte del dueño del comercio, por lo cual siguen exponiendo en sus góndolas medicamentos anorexígenos, entre otros tantos medicamentos que podrían ser nocivos pero que, por falta de articulación en los mensajes y/o conocimiento sigue en oferta, a sabiendas de la gran demanda existente en la ciudad de La Plata, sin dejar de saber el saldo positivo en cuanto a lo económico, una caja de 30 comprimidos cuesta alrededor de los 40 pesos”. Me parece que no sólo es una cuestión de falta de comunicación sino de conveniencia, teniendo en cuenta que es una droga no demasiado barata, obviamente hay un beneficio económico de quienes dicen desconocer que está prohibida su venta” agregó una damnificada que brindó su testimonio para iniciar la investigación.

Con respecto a esto el artículo 23 de la ley provincial 10.606 dice: “el director técnico será responsable ante las autoridades del cumplimiento de las leyes, disposiciones y reglamentaciones que regulan el ejercicio de la actividad y la profesión. Dicha responsabilidad no excluye la de los demás profesionales farmacéuticos, colaboradores o auxiliares”. Los desencuentros y responsabilidades cruzadas entre las autoridades que no sienten vergüenza en no estar al tanto de legislación que regula sus actividades, y que por otra parte ellos deben hacer cumplir, no hacen otra cosa que dejar al descubierto a la población que es vulnerable frente a la necesidad de verse delgada y sentirse parte de una sociedad exigente. Con la facilidad con que se puede conseguir la Sibutramina, puede hablarse de una ecuación peligrosa, teniendo en cuenta que hay estadísticas publicadas por el ANMAT, la FDA y otras organizaciones sanitarias que señalan que alrededor de 8,6 millones de pacientes en más de 70 países la emplearon desde 1997. Basta con recorrer algunas de las farmacias céntricas para adquirir esta droga que lejos de llevar al mundo de la felicidad, puede terminar en problemas en la salud como hipertensión, lumbalgia, palpitaciones y taquicardia e insomnio, entre otros más serios que pueden terminar en la muerte, así lo explicó el doctor Daniel Pepa: “lo que hace esta droga es lograr un descenso del peso de manera no natural, por lo cual el cuerpo se manifiesta y; que además, una vez que deje de consumirla va a tender a volver a lo que estaba genéticamente determinado”.

Los medios de comunicación en alguna oportunidad se detuvieron en esta temática, pero que no tuvieron eco. El sobrepeso asociado al consumo de fármacos es en la mayoría de los casos oculto y es por este motivo que no hay registro alguno sobre esta temática ni en la Defensoría del Pueblo ni en el Ministerio de Salud. El hecho de que se siga comercializando y por tanto consumiendo dicho medicamento, debe ser regulado por las entidades apropiadas, en el cual se presume emplea a gente capacitada en su ámbito que debe conocer y dar cuenta de ello; y a la par denunciado, por todos aquellos quienes conociendo o no, directa o indirectamente, pongan en riesgo la vida y la calidad humana.

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Categorías:investigaciones
  1. Aún no hay comentarios.
  1. 29/09/2014 en 14:40

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